La investigación llega a su final
Agradecimientos
- Al Instituto de la Juventud de Castilla y León por brindarme la oportunidad de realizar este trabajo y, sobre todo, por apoyar a jóvenes investigadores que fuera de la Universidad están sumamente limitados para desarrollar su labor.
- A José Antonio Fernández Pérez, jefe de sección del Servicio de Formación y Movilidad Juvenil, del Instituto de la Juventud de Castilla y León por su apoyo y seguimiento a esta investigación.
- A María Sánchez Sáez por ayudarme en la realización de las encuestas a pié de calle.
- A Marisa Fernández Pascual por revisar los textos y corregir el estilo gramatical y ortográfico de este trabajo.
- A Jesús María Miguel de la Orden, jefe de sección de coordinación, del Observatorio Regional del Empleo de Castilla y León.
- A los alumnos de 4º de ESO de la asignatura de Ampliación y Profundización de Geografía Económica del Instituto de Educación Secundaria Fernando de Rojas de Salamanca y a su profesor Luis Javier Aparicio Amador, por colaborar en la realización de las encuestas.
- A Raquel Antón López y a Juan Fernández Segovia por sus continuos consejos y apoyo.
- A las entidades entrevistadas y a los 159 jóvenes inmigrantes encuestados.
- A los más de 500 amigos de Facebook y Twitter que han seguido los avances de la investigación y ha contribuido con sus aportaciones al trabajo.
7ª MVD: El ocio en la juventud inmigrante
- Fomentar el asociacionismo entre los jóvenes inmigrantes como herramienta de integración y configuración de espacios comunes de ocio.
- Desplegar herramientas y mecanismos que, a través del ocio, el deporte o la cultura, contribuyan a la socialización, normalización e integración de los jóvenes extranjeros con el resto de jóvenes castellano y leones.
- Puesta en marcha de programas y encuentros interculturales que contribuyan al conocimiento por parte de los jóvenes de las tradiciones, costumbres y la cultura de la juventud inmigrante.
- Desarrollo de programas socioeducativos para el mantenimiento y conocimiento de la cultura originaria de los jóvenes extranjeros, principalmente, las de segunda generación, de modo que mantengan referentes con los países de origen.
- Implicar a la juventud inmigrante en programas de voluntariado sociocultural.
- Creación de espacios públicos compartidos, programados y proyectados a nivel local que faciliten la convivencia intercultural entre los jóvenes.
6ª MVD: Integración Social de la Juventud Inmigrante
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1. Desarrollo de acciones bidireccionales de integración de los jóvenes inmigrantes, enfocadas tanto hacia el respeto de la juventud local a la inmigrante como a la inversa.
2. Puesta en marcha de programas de igualdad de género entre los jóvenes inmigrantes.
3. Acciones de fomento de la interculturalidad y el respeto mutuo entre jóvenes inmigrantes y autóctonos y entre inmigrantes de diferentes nacionalidades, etnias y culturas.
4. Desarrollo de programas educativos y de difusión para el conocimiento, por parte de los jóvenes inmigrantes, del territorio, la cultura y la organización institucional de Castilla y León.
5. Fomentar el respeto a la diversidad a través de acciones que promuevan la formación y la educación en valores de jóvenes autóctonos y, sobre todo, inmigrantes que han de adaptarse alas normas cívicas y sociales de nuestra región, principalmente aquellos que perteneces a estratos sociales marginales.
6. Mayor apoyo a las asociaciones de inmigrantes y más especialmente a las de jóvenes, para que puedan desarrollar acciones y actuaciones encaminadas a la integración.
5ª MVD: Educación y Formación
- Formación del profesorado y la comunidad educativa para que adquieran habilidades para la motivación, mejor rendimiento e integración de los jóvenes inmigrantes en los institutos.
- Desarrollo de programas en las aulas destinados al fomento de la convivencia intercultural, entre inmigrantes y nativos y entre inmigrantes de diferentes nacionalidades, etnias y culturas.
- Presencia en los institutos de la figura del mediador intercultural, que sea capaz de resolver los posibles conflictos que puedan surgir entre los diferentes agentes de la comunidad educativa.
- Fomento del Bachillerato y, principalmente, de la Formación Profesional entre los jóvenes inmigrantes.
- Divulgación entre las familias y los propios jóvenes inmigrantes de la estructura y la oferta educativa, así como de sus beneficios y las ayudas y becas de las que disponen.
- Fomento de la participación de los jóvenes inmigrantes en los consejos escolares y las asociaciones de alumnos de los centros educativos.
- Aplicación de programas de apoyo y refuerzo educativo en centros de educación secundaria obligatoria, bachillerato y formación profesional, que permitan compensar los efectos de situaciones de desventaja social.
- Inclusión social de la multiculturalidad en las actividades extraescolares de los centros educativos.
- Difusión y mejora de acceso de los jóvenes extranjeros a la formación de adultos.
4ª MVD: Juventud Inmigrante y Mercado Laboral
Propuestas de Actuación
- Desarrollo de programas de integración laboral y formación para el empleo incidiendo especialmente en los jóvenes inmigrantes con mayores dificultades para acceder a un puesto de trabajo, como son las mujeres y los procedentes del sector de la construcción.
- Puesta en marcha de programas específicos de formación en técnicas de búsqueda de empleo que doten a los jóvenes extranjeros de las capacidades necesarias para que sean ellos mismos los que conozcan los mecanismos de acceso al mercado laboral y lideren su propio proceso de búsqueda de empleo.
- Fomento entre la juventud inmigrante de los programas de formación para el empleo, ocupacional y continua, de modo que conozcan los canales de los que disponen para mejorar su potencial.
- Promoción del autoempleo y la cultura emprendedora entre los jóvenes inmigrantes.
- Formación para los profesionales de la orientación laboral y el autoempleo en materia de inmigración e interculturalidad.
- Profundización y adecuación de las competencias de los jóvenes extranjeros a las oportunidades del mercado de trabajo, mediante el desarrollo de itinerarios de inserción laboral.
3ª MVD: Radiografía de la Juventud Inmigrante de Castilla y León
¿Por qué hay más búlgaros en Castilla y León?
Datos sobre jóvenes inmigrantes de Castilla y León
Perdemos juventud inmigrante
Mujeres jóvenes inmigrantes en Castilla y León
Jóvenes Inmigrantes en Castilla y León por provincias
Jóvenes Inmigrantes ¿Ciudadanos de Castilla y León?
2ª MVD: El fenómeno migratorio en Castilla y León
Coge el tren de la memoria
De dónde proceden los inmigrantes de Castilla y León
Los jóvenes inmigrantes en la demografía de Castilla y León
Comienzan las Mesas Virtuales de Debate
A pesar de que en esta investigación tú siempre has sido una parte activa, has podido opinar y aportar todo lo que has considerado importante, ahora te pido un esfuerzo extra. Cada dos días colgaré una nueva presentación y con que dediques 15 minutos seguro que se ocurren muchísimas cosas interesantes. Este nuevo mecanismo de participación es muy novedoso dentro de las técnicas de investigación social y permite que culquier persona del mundo pueda participar, sin tener que residir en la ciudad en la que celebre la mesa de debate. Así que te pido tu colaboración y participación para que funcione.
Para empezar aquí te dejo el video presentación de las Mesas Virtuales de Debate. Siguiendo con la tendencia de este estudio a utilizar las nuevas tecnologías (estamos en facebook y en twitter) se ha creado un canal en youtube: www.youtube.es/jovenesinmigrantes
Jóvenes Inmigrantes ¿Ciudadanos de Castilla y León?
Los jóvenes inmigrtantes de Castilla y León tienen el firme propósito de afincarse definitivamente en nuestra región, por tanto, no pueden ser considerados como un ámbito de actuación transitorio y aislado, sino como un eje transversal y continuo en el tiempo. Se trata de ciudadanos y como tal tienen las mismas necesidades, aunque con ciertos matices que hay que pulir. De hecho el 95,60% de los jóvenes inmigrantes de nuestra región se sienten a gusto entre los castellano y leoneses, pero el 34,59% no se siente ciudadano de su pueblo o ciudad, con lo cual es imposible que se sienta integrado. Este porcentaje, sin ser desorbitado, sí que resulta preocupante, de ahí la necesidad en trabajar aspectos relacionados con la ciudadanía y el arraigo territorial. Un aspecto que refleja claramente sus carencias de integración en la sociedad castellano y leonesa y su falta de acervo comunitario es que sólo el 12,60% de los jóvenes inmigrantes ha participado en elecciones municipales en nuestro país, observándose que, dentro del colectivo de extranjeros, cuanto mayor es el tiempo que llevan con nosotros mayor es la participación en este tipo de comicios.
Durante el trabajo de campo, en el desarrollo de las encuestas, se realizaron una serie de preguntas sobre Castilla y León a los jóvenes inmigrantes con el fin de saber si conocen el territorio en el que viven. Sólo el 27,04% sabe el número de provincias que tiene la región y, casi ninguno, un 3,77% sabe el nombre del presidente de la Junta de Castilla y León . Queda patente, por tanto, que no conocen la región en la que habitan y tampoco sus administraciones, pues el 85,53% ignoraba el papel que juega la Junta de Castilla y León en su día a día. Así, pues uno de los campos en los que apenas se está trabajando con la juventud inmigrante, y con los extranjeros en general, es en educación territorial y ciudadanía, pues han de conocer los mecanismos sobre los que se rige la vida en nuestros pueblos y ciudades, cuál es el papel que desempeñan los distintos agentes y Administraciones, cómo funciona nuestra sociedad,...
La Formación, la gran carencia de los jóvenes inmigrantes
La edad media a la que los jóvenes inmigrantes de Castilla y León dejan de estudiar son los 17,27 años, la cual coincide, casi, con la de edad mínima de incorporación al mercado laboral (16 años). Esto es un síntoma claro de la escasa cualificación de los jóvenes inmigrantes en sus puestos de trabajo, lo cual no les ayuda, para nada, a salir de la segregación ocupacional en la que se encuentran. La educación y la formación son piezas clave en el crecimiento profesional y, si ya su condición de inmigrantes es un lastre para acceder a mejores puestos de trabajo, cuanto más lo son sus carencias formativas, pues se topan con una barrera infranqueable que sólo ellos pueden derribar. De hecho, el 25,57% de los jóvenes inmigrantes dejaron de estudiar para acceder a un puesto de trabajo y otro 25,57% lo hizo porque no les gustaba. Tan sólo, un 16,04% lo dejó por finalización de los mismos, lo que evidencia las fuertes carencias existentes en este ámbito. A pesar de que hay un alto grado de fracaso escolar, el 93,71% considera que es necesario formarse para poder acceder a un puesto de trabajo y el 82,39% participaría en acciones formativas que mejorasen su cualificación , según los resultados obtenidos de la encuesta realizada a raíz de esta investigación. Pero tras el trabajo de campo se pudo constatar que, a pesar de que ellos manifiestan su receptibilidad a recibir formación, en la realidad son recelosos de invertir en formación y mejorar su cualificación. Se detecta que hay un cierto conformismo entre los jóvenes inmigrantes que, fruto de diversos factores, se acomodan y no trabajan por adquirir nuevas habilidades y ser más competitivos. De hecho se dan muchos casos de jóvenes extranjeros que, fruto de las políticas asistenciales desplegadas, prefieren que otros les solucionen su situación y no sean ellos los que, aprovechando los recursos de los que disponen, vayan adquiriendo nuevas habilidades y destrezas y crezcan tanto en su vida personal como en la profesional. Aquí la formación es un activo muy importante, pero cuanto más lo es la sensibilización y la concienciación de este colectivo, que debe asumir un reto serio y utilizar los servicios asistenciales para casos concretos y específicos y no como herramientas cotidianas. Al respecto de esto que acabamos de señalar, existen entidades que asisten de forma directa a los jóvenes inmigrantes, por ejemplo, buscándoles trabajo, ofreciéndoles traductores,... aspectos que son muy importantes en una primera acogida, pero desde este mismo momento de su llegada se ha de trabajar con ellos para ir más allá. La búsqueda de trabajo requiere de tiempo y esfuerzos y no se puede delegar en una organización. Independientemente de que éstos les ayuden, su labor ha de pasar por capacitar a esos jóvenes para que adquieran destrezas que les hagan autónomos y tengan las suficientes habilidades como para enfrentarse al pro
ceso activo de la búsqueda de empleo o de resolución de sus propios problemas. Esta tarea no es sólo específica para el colectivo de inmigrantes, pues también sucede con mucha frecuencia en la población nativa, pero al ser los inmigrantes un colectivo en riesgo de exclusión social, se hace necesario trabajar en este sentido. Gracias al contacto con varias entidades que trabajan con jóvenes inmigrantes, se ha comprobado el relativo éxito de iniciativas asistenciales pero no en las actuaciones que fomentan trabajar sobre el capital humano y el fortalecimiento de la autonomía de los individuos. De hecho, no se han encontrado demasiadas iniciativas que fomenten, sólidamente, la formación y, de hecho, algunos responsables, consideraban que, ésta, es una tarea que no les compete a ellos. A propósito de esto, tan sólo, un 8,18% de los jóvenes inmigrantes han realizado acciones formativas para el empleo y el 78,62% ni siquiera conoce la oferta formativa para trabajadores y desempleados, con la que cuenta la Junta de Castilla y León, principalmente, a través de su Servicio Público de Empleo. Quedan patentes, pues, las carencias existentes en materia formativa dentro de este colectivo pues ni conocen la oferta ni acceden a ella, y sólo el 13,21% de los jóvenes inmigrantes ha participado en alguna de las modalidades de formación para el empleo. Subrayar, pues, la necesidad de articular mecanismos en este sentido, incidiendo, especialmente, en sensibilizar a la juventud inmigrante en la necesidad de invertir en capital humano y formación, dar a conocer la oferta formativa para el empleo disponible y fomentar la participación de este colectivo en este tipo de cursos, de modo que incrementen su cualificación y competitividad. Modelos de Integración Europeo
A inicios de los años cincuenta se produjeron importantes flujos migratorios que han condicionado enormemente la historia más reciente del continente europeo. Francia, Inglaterra y Alemania son los países que, en términos absolutos, más inmigrantes recibieron y que, por tanto, antes tuvieron que desarrollar medidas y políticas de integración de los jóvenes inmigrantes algo de lo cual, hoy, el resto de países y regiones con menos tradición inmigradora pueden interiorizar y articular de cara la integración de sus jóvenes inmigrantes, casos de España y Castilla y León.Gordaliza define tres modelos de integración de la inmigración dentro del continente europeo:
a.- Modelo francés: asimilacionismo
El ideal republicano de igualdad, fruto de la Revolución Francesa, no fue plenamente asumido por la ciudadanía hasta bien entrado el siglo XIX. De él se deriva la separación entre el espacio público y privado y es a este último al que quedan relegadas las diferencias, ya sean lingüísticas, religiosas o regionales. He aquí el origen del centralismo de la gloriosa Francia, no exento de unas ciertas dosis de chovinismo. La asunción del ideal republicano unificador es pieza clave de la integración de los inmigrantes, que pasa por relegar a la intimidad el sentimiento de pertenencia a otra cultura. En el ámbito público la diferencia sólo puede aparecer en su dimensión folclórica, el extranjero ha de abandonar sus raíces y asumir las costumbres francesas, aunque, como contrapartida, al inmigrante se le ofrece la posibilidad de ser igual al resto de los franceses, práctica que no suele acontecer de semejante manera.
b.- Modelo inglés: pluralismo
Surge como un intento de superar las fracturas de clase producidas por la revolución industrial, de forma que se intenta remediar el desarraigo social dando a los colectivos excluidos un lugar institucional. Esta misma línea se aplica al desarrollo del proceso colonial e imperialista, la Commonwealth, que reúne a los pueblos dominados por el Reino Unido, desarrollándose una estructura diversificada que contempla la posibilidad de estilos administrativos locales. Los modos de integración no aspiran a la uniformidad, todo lo contrario, incorporan las diferencias, que ya no quedan limitadas a la esfera de lo privado. La convivencia cívica no se reduce a la tolerancia y contempla la existencia de apoyos públicos y reconocimiento político de las minorías. La integración del inmigrante pasa por la pertenencia a su grupo y por la integración de ésta con el resto de minorías y con la mayoría. No se aspira a la igualdad, pero supuestamente estos colectivos, organizados y asociados, pueden defender públicamente sus derechos.
c.- Modelo alemán: humanitarismo
La identidad alemana se consolida en el siglo XIX, un país tradicionalmente cerrado en sí mismo y, a diferencia del resto, su ciudadanía se rige por la ascendencia familiar y no por el nacer en un determinado territorio. La expansión económica de los años sesenta implica una fuerte demanda de mano de obra extranjera, pero estos trabajadores alcanzarán muy excepcionalmente la ciudadanía legal y su estancia siempre será considerada desde el prisma de la provisionalidad, aunque se reconozca el deber cívico y legal de tratarlos dignamente. Depurado de sus connotaciones de extranjería de sangre, se trata de un modelo muy extendido desde el momento en que Europa, por razones demográficas, se confronta a la necesidad de fuerza de trabajo. El codesarrollo propugnado por
Sami Naïr es asumido tanto por entornos progresistas como conservadores y desde esta perspectiva se habla de políticas facilitadoras del retorno para evitar la fuga de cerebros, los traumas del abandono de la propia cultura, etc.Dentro del Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración (2007-2010) se concibe, a esta última, como un proceso bidireccional, de adaptación mutua que busca la consecución de una sociedad inclusiva que garantice la plena participación económica, social, cultural y política de los inmigrantes en condiciones de igualdad de trato y de oportunidades. En este proceso bilateral corresponde a las instituciones de la sociedad receptora garantizar la equiparación de los derechos y de los deberes de la población autóctona y foránea. Pero, a su vez, precisa que los autóctonos acepten a los inmigrantes como ciudadanos en igualdad de derechos, a la vez que los inmigrantes busquen su integración y respeten las normas legales y sociales que marcan la convivencia en el país donde pasan a residir. La integración es un proceso complejo que requiere del esfuerzo de ambas partes y mientras los propósitos no vengan por igual de uno y otro lado, no se logrará este, en parte, utópico objetivo.
¿En qué trabajan los jóvenes inmigrantes?
servicios no es tan elevada como sucede en el resto del territorio nacional, donde se sitúa en el 70,97% frente al 56,41% de la región, niveles, también, inferiores a los del conjunto de trabajadores de Castilla y León, cuya representación en el terciario es del 63,58%. De hecho la media nacional de trabajadores ocupados en los servicios es del 68,30% de modo que para el conjunto del país la ocupación de inmigrantes es superior, algo que, como acabamos de ver no sucede en Castilla y León. No obstante este es el sector en el que se refugian la mayor parte de las mujeres extranjeras trabajadoras en Castilla y León con un 87,32% frente a un 39,43% de los hombres. A pesar de ello, estos niveles están por debajo de los nacionales (91,12%), debido a una mayor presencia en el sector primario (1,97% frente a un 0,51%) y secundario (8,96% frente aun 6,56%).Por lo que acabamos de ver es lógico pensar que los trabajadores extranjeros que no se emplean en el terciario se distribuyen entre el resto de sectores. Descendiendo de escala, y centrándonos en las provincias, se han de destacar ciertos hechos notables. En cuanto al sector primario es Segovia la que sobresale del resto de provincias con un 11,23% de inmigrantes trabajando en la actividad agraria, principalmente en la ganadería debido a la importante presencia del porcino en este territorio. El marcado carácter agrario de la Comunidad Autónoma hace que los niveles de ocupación de población inmigrante en el primario sean mayores (4,13%), respecto a la media nacional (1,24%), siendo nuestra región la que mayor porcentaje de inmigrantes ocupados en
esta actividad tiene respecto del resto de Comunidades Autónomas. No obstante, dichos niveles están muy por debajo de las medias referidas al conjunto de los trabajadores, las cuales están en el 7,39% para Castilla y León y el 6,34% para España.Donde la presencia de trabajadores inmigrantes sí que es muy notable, es en el sector de la construcción. La segregación laboral hace que los inmigrantes se refugien en sectores con alta demanda y que requieren baja cualificación profesional, caso de la construcción. No perdamos de vista que los datos con los que estamos trabajando son de diciembre de 2008, momento en el que la crisis comenzaba a dar sus primeras envestidas y, por tanto, la construcción aún no había sufrido de, forma tan virulenta, su azote. Casi un 25% de los trabajadores inmigrantes afincados en nuestra región, es decir casi uno de cada cuatro, se empleaba en este sector, once puntos más que los registros del total de trabajadores de la región, que presenta niveles del 12,93% . Pero estos datos son mucho más acusados si hacemos una diferenciación por género pues en la región el 36,16% de los inmigrantes varones afiliados a la Seguridad Social lo estaban en este sector, llegando al 47,63% en Ávila, casi la mitad del total. Además estamos ante el sector que mayor índice de tempor
alidad tiene dentro del colectivo inmigrante pues el 69,13% de los contratos son temporales, cuando la media de temporalidad para este colectivo es del 52,89%. Esto supone un grave problema en la actualidad pues el fuerte incremento en el desempleo que ha sufrido este sector ocasiona un exceso de mano de obra, poco cualificada, difícil de adsorber por el resto de actividades económicas, más cuando la destrucción de empleo es constante en todos ellos. Esto hace muy vulnerable a este colectivo, principalmente a los jóvenes, aunque son capaces de desplegar ciertos mecanismos de respuesta que en el caso de los trabajadores autóctonos no se dan.Uno de los aspectos que ofrecen mayor ventaja a los jóvenes inmigrantes ante épocas de crisis económica, favoreciéndose su permanencia en los circuitos laborales, es su movilidad geográfica lo que la configura como mano de obra flexible, especialmente capacitada para funcionar como amortiguador en el caso de stocks en los mercados. Otro aspecto que les dota a los inmigrantes de mayor flexibilidad laboral deriva del rechazo de la población joven sin cualificación ni formación de ciertas ocupaciones que, sin duda alguna, podrían desempeñar y que, por consiguiente, son asumidas por la juventud extranjera. A pesar de ello, durante los primeros años de su llegada, los inmigrantes son más vulnerables al desempleo, equiparándose, también, con el paso del tiempo a la población autóctona.
Causas de la emigración en nuestros jóvenes inmigrantes
La principal causa por la que los jóvenes inmigrantes, que actualmente residen en Castilla y León, emigraron fue por la necesidad de una mejora económica, factor determinante en un 40,74%, siendo, además, la motivación secundaria para el 20,75%, de modo que seis de cada diez jóvenes extranjeros de Castilla y León llegaron a nuestro país por este motivo. A pesar de que la mejora del bienestar social, es la tercera causa de inmigración en jóvenes, es la primera causa secundaria, de modo que si sumamos ambos porcentajes obtenemos un 57,48%, niveles que se acercan a las motivos económicos y laborales (61,49%). Otra de las causas es que lo hicieron arrastrados por sus familias (32,24%), circunstancia principal para el 24,69% y secundaria para el 7,55%. Estos datos encajan perfectamente con las pretensiones de futuro de estos jóvenes. El hecho de que las principales causas sean la mejora económica apoya que el 61,15% de la juventud extranjera de la región llegó a España con la idea de pasar una temporada y emigrar y, tan sólo, el 33,96% llegó para quedarse. No obstante, una vez aquí, la percepción de futuro cambia, pues tan sólo el 33,33% se ve retornando a su país y el 61,64% tiene la firme intención de quedarse en España. De hecho el 50% de los jóvenes inmigrantes que actualmente viven en nuestra región se ven, en un futuro, desarrollando su vida en territorio castellano y leonés. Queda, por tanto, constatada la necesidad de llevar a cabo políticas integradoras para estos jóvenes inmigrantes pues, lejos de pensar que se trata de población temporal que una vez obtenga unos ingresos abandonará nuestra región o nuestro país, hay un alto porcentaje de ellos con sólidos deseos de afincarse en Castilla y León, a pesar de las dificultades económicas que actualmente atravesamos. Esta circunstancia está estrechamente relacionada con las motivaciones que llevan a estos jóvenes a emigrar de sus países de origen pues, considerando las causas principales y secundarias, la mejora del bienestar social se equipara con el incremento de la renta. Una vez que llegan a nuestro país descubren un nuevo modelo de bienestar social, lo que unido a su edad, a su creciente generación de redes sociales y al reagrupamiento familiar , les motiva para afincarse definitivamente en nuestra región. De hecho, como más adelante analizaremos a fondo, el 95,60% de los jóvenes inmigrantes de Castilla y León se sienten a gusto entre los castellano y leones.
ora de establecerse en nuestro país, de hecho el 27,67% no se encontró con ninguno. La principal dificultad erradicó en el idioma, aspecto claramente conflictivo para los no hispano parlantes. Muy de cerca encontramos los trabas burocráticas que fueron la principal barrera para el 23,27%. Tan sólo el 14.47% tuvo problemas, principalmente, a la hora de acceder a un puesto de trabajo, aunque éste es el obstáculo con el que, en segunda instancia, más se encontraron los jóvenes inmigrantes al llegar a nuestro país. Esta circunstancia hoy ha cambiado pues, como luego veremos, el desempleo afecta de forma muy virulenta a los jóvenes inmigrantes a propósito de la crisis. Llama la atención que como segundo problema el 60% de los inmigrantes no tuviesen ninguna dificultad a mayores, repartiéndose el resto en porcentajes muy bajos. La explicación a esto puede estribar en dos aspectos. Por un lado, en que el 62,89% llegó con su familia y por consiguiente estuvieron amparados por cierta protección . Y por otro, por el efecto llamada de familiares y conocidos que facilitaron su asentamiento, pues el 50,31% de los jóvenes inmigrantes, que actualmente residen en nuestra región, llegaron a ella porque tenían familiares o amigos y, sólo, el 10,06% porque le ofrecieron en Castilla y León un puesto de trabajo. Queda patente, por tanto, que dentro del colectivo de jóvenes inmigrantes existen importantes redes sociales y familiares que sin duda les favorecieron a la hora de asentarse en el nuevo territorio. No obstante es visible un grupo de jóvenes extranjeros que carecen de estas redes, se trata de los subsaharianos que, tanto por su tendencia a emigrar en solitario o en pequeños grupos, han quedado al margen de esta protección y, por consiguiente, su integración fue y es más compleja, algo que no sucede en otro tipo de procedencias como la latinoamericana o las búlgara y rumana. Crisis e Inmigración
as características del capital humano del territorio en cuestión.El primer elemento sobre el que ha incidido el incremento de la población extranjera en Castilla y León es sobre el cambio de dirección en su balance demográfico. Desde 1950 la tendencia demográfica es a la baja, siendo el decrecimiento la tónica general en el territorio castellano y leonés. Sólo a partir de 2001 se produce un cambio en esta dinámica, registrándose, en la última década, un incremento población de 84.096 personas. Dicha situación no es fruto de un balance natural positivo (diferencia entre nacimientos y defunciones), porque las defunciones superan a los nacimientos. La principal causa de esto estriba en un balance migratorio positivo que, desde 2001, rompió con la tendencia negativa instaurada en la región. Dicha circunstancia no es debida a las migraciones interiores, aquellas que se producen entre Comunidades Autónomas, las cuales siguen siendo negativas, sino a las exteriores que , en la última década, registran niveles positivos considerables, año a año, aunque en 2008 ya se puede observar una cierta caída de la inmigración, frente a la emigración, lo cual tiene consecuencias palpables en la actualidad. Aunque se trata de datos no definitivos, en 2010 se ha experimentado un decrecimiento demográfico en Castilla y León, un total de 7.806 efectivos menos, lo que supone un retroceso del 0,30%, rompiéndose claramente con la dinámica de la última década. Vemos pues, como la presencia de inmigrantes ha ayudado a frenar la despoblación en Castilla y León, aunque la nueva situación económica nos devuelve a la realidad de la última mitad del pasado siglo.
Por otro lado, los elevados volúmenes de jóvenes de inmigrantes, también ha traído aparejado cambios en otros indicadores demográficos de la región. El decrecimiento progresivo de la natalidad en las últimas décadas sólo se ha visto roto en la última cuando el balance interanual ha pasado a ser positivo. Dicha circunstancia se ha debido a un incremento de la población inmigrante joven y, por consiguiente, en plena edad de procrear. Dicho cambio de tendencia se produce en 2001, coincidiendo con la irrupción del proceso inmigratorio en Castilla y León.
Como ya hemos señalado, el incremento de la natalidad es debido a que la mayor parte de los inmigrantes que se afincan en nuestra región son jóvenes, lo cual coincide con la edad de procrear y crear familia. Además, tampoco, hemos de perder de vista que ellos proceden de países con un menor nivel de desarrollo y, por consiguiente, con una débil instauración de las cánones sociales de control de la natalidad y de planificación familiar, de modo que tienen más hijos que los autóctonos y a edades más tempranas. De este modo, se contribuye de dos formas a rejuvenecer la estructura demográfica regional, por un lado, aumentando la población joven mediante el fenómeno inmigratorio y, por otro, aumentando la natalidad. Pero, de nuevo, la actual crisis sistémica que estamos viviendo, también ha roto la tendencia al alza de los nacimientos y, aún siendo datos oficiosos, éstos se redujeron en 2009, respecto al año anterior, en un 4,28%, circunstancia que acrecienta sobre los temores sobre el fantasma de la despoblación en Castilla y León.
La Crisis del 73 ¿os suena algo?
La Crisis del Petróleo de 1973 y la fuerte inflación que trajo consigo, supuso un frenazo de la producción y el crecimiento económico en Europa, ocasionándose un parón en la demanda de mano de obra y restricciones mucho mayores a la inmigración en los países de destino. Ante esta situación se producen dos fenómenos paralelos. Por un lado, algunos inmigrantes tenderán al reagrupamiento familiar y al proceso de sedentarización, mientras que otros retornarán a sus países de origen. Esto obligó a los países receptores a desarrollar modelos de integración en base a sus propias políticas migratorias. Hasta este momento la capacidad integradora de estos países fue mínima pues su demanda era de trabajadores y no de personas. En contra de lo que se pueda pensar y de la percepción mayoritaria que se tiene de este fenómeno, los emigrantes que llegaron a los países al centro y norte de Europa, en mayor o menor medida, tuvieron que enfrentarse a problemas y circunstancias nada desconocidas hoy: carencias lingüísticas, discriminación, malas condiciones de trabajo, dificultades en el acceso a la vivienda,... El fenómeno migratorio no dejaba de ser nuevo para los países receptores de modo que su necesidad por suplir las demandas de mano de obra y su afán de crecimiento, les cegó ante las adversidades y dificultades con las que los inmigrantes convivían en su día a día. Esto, unido a la falta de una cultura democrática y organizativa por parte de los inmigrantes en sus países de origen, no favoreció, durante los primeros años, el desarrollo de políticas de integración. Tuvo que ser la crisis la que quitara la venda, a unos y otros, ante el surgimiento de sentimientos discriminatorios y xenófobos aletargados hasta este momento y que, fruto de las dificultades económicas, comenzaron su despertar. Asociación de Dominicanos de Castilla y León
l retorno de muchos compatriotas. Además al haber menos trabajo, los jóvenes no encuentran ocupación lo cual dificulta, aún más, su integración. La falta de poder adquisitivo hace que no puedan acceder a las formas de ocio y a los estatus de la población nativa, algo que antes de la crisis no sucedía. “Ahora los jóvenes dominicanos no quieren ni estudiar ni trabajar, es su forma de protestar”.Un punto clave en la integración de los jóvenes es la familia (“Los padres pasan de ellos, además trabajan mucho”). Si la familia falla todo falla y en los últimos tiempos se está notando mucho que esto está sucediendo. A ello hay que unir las dificultades que encuentran en el instituto fruto de las diferencias de nivel de los sistemas educativos y del rechazo de la población autóctona.
Insisten en una generalizada reducción de medios a todas las escalas. Por ejemplo en mediadores escolares que desarrollan una importante labor, pues consiguen solucionar problemas como los conflictos interétnicos o escolares, el absentismo escolar, el choque entre culturas,...
Desde la Asociación de Dominicanos de Castilla y León se incide en que haya más esfuerzos en la especialización de profesionales, principalmente en el ámbito educativo.
Una tarde en la Asociación Bulgaria de Segovia
enseñarles la cultura y el idioma búlgaro. Al tratarse de inmigrantes de segunda generación no conocen o no se desenvuelven adecuadamente con el idioma de modo que, además, de que aprendan el idioma de sus padres, se les quiere capacitar lingüísticamente para que, en el caso de que tengan retornar a su país, no tengan problemas al respecto y puedan sufrir desarraigo. En este mismo sentido llevan a cabo otro tipo de actividades como bailes tradicionales búlgaros.Consideran que la integración de los jóvenes búlgaros en Segovia es muy buena y que la mayoría de ellos estudian. La educación es un valor que está muy presente en Bulgaria y por consiguiente tanto los jóvenes búlgaros como sus padres son conscientes de la necesidad de educarse y formarse, de modo que aprovechan la oportunidad que se les da. La familia es un punto clave en este aspecto pues de ella depende la motivación de los jóvenes de cara a su aprovechamiento formativo. Estudiar se ve como una oportunidad y una necesidad, de modo que los jóvenes búlgaros se esfuerzan por rendir, aunque a veces se encuentran con problemas en la escuela, principalmente con los profesores pues consideran que hay ciertas carencias y algunas discriminaciones.
Los problemas que pueden tener los jóvenes búlgaros son los mismos que tienen el resto de jóvenes y no se acrecientan por su condición de inmigrantes, a pesar de que sí que hay obstáculos como, por ejemplo, la homologación de titulaciones que dificulta mucho que puedan acceder a puestos de trabajo más cualificados.
Desde la Asociación Bulgaria consideran que la integración de sus jóvenes es buena ya que realmente la buscan y por ello se adaptan sin problemas a los patrones cívico-sociales españoles. No obstante reconocen que dentro de la comunidad búlgara en Castilla y León existe un grupo que tiene mayores dificultades de integración, se trata de la minoría gitana. No se forman ni se integran.
Como asociación se encuentran con carencias de infraestructuras al carecer de un local propio que les permita llevar a cabo todas las actividades que desearían y dar cabida a todas las demandas de sus usuarios.
Llegamos al ecuador de la investigación
Antes de ello vamos a hacer una parada para recargar las pilas. Estos días de atrás no he introcucido ninguna entrada en el blog pero he siguido trabajando duro en el desarrollo del trabajo. He seguido haciendo encuestras a jóvenes inmigrantes y entrevistando a colectivos y entidades que trabajan con jóvenes inmigrantes. Llegamos a la recta final y ahora llega el momento de tomarse unos días de descanso para limpiar la mente y activar las neuronas. Después procesaré todas esas encuestas, las analizaré, al tiempo que las incorporaré a las investigaciones que ya tenemos, fruto del trabajo de estos meses pasados. Antes del 15 de agosto tengo que presentar los nuevos avances al Intituto de la Juventud de Castilla y León, tal y como recojo en la guía de evaluación continua. Ya presenté un primer avance de la investigación y la satisfacción por parte del Instituto de la Juventud ha sido alta. Están muy contentos con los primeros datos y conclusiones aportados y, sobre todo, con la utilización de las nuevas tecnologías en el proceso metodológico del trabajo. Por mi parte, también estoy muy orgulloso de esta innovación metodológica pues me está permitiendo contactar con mucha gente y entidades, a la vez que se da a conocer mi trabajo. Del mismo modo estoy obteniendo importantes informaciones que, sin duda, contribuyen a enriquecer el trabajo. Perdemos Juventud Inmigrante
Los noventa acababan con un total de 4.370 jóvenes inmigrantes en nuestra región. En 2009 contábamos con 54.001, con lo que el número inicial se ha multiplicado por 12, en tan sólo diez años. Esta progresión de la población joven inmigrante ha ido pareja al aumento de la población inmigrante en su conjunto, la cual, en el mismo periodo, se ha multiplicado por 10. Corroboramos, pues, el peso que los jóvenes tienen en el proceso migratorio, aumentando, también, la representación de los jóvenes en el colectivo inmigrante, pasando del 27,31%, en 1999, al 32,21% en 2009. El crecimiento ha sido progresivo con un incremento medio anual de 5.000 nuevos jóvenes extranjeros al año, siendo 2008 en el que se computó el mayor aumento, con un total de 11.959 nuevas altas, incrementándose en un 30% el volumen de inmigrantes jóvenes registrados en 2007.Pero la publicación del avance de datos del Padrón Municipal para 2010, aún no definitivo ni oficial, nos advierte de posibles cambios en este sentido. Dicha fuente cifra en 51.014 el número de jóvenes inmigrantes en nuestra región a fecha 1 de enero de 2010, lo que supone un descenso del 5,52% respecto del año anterior. Esta disminución que experimenta la juventud extranjera no se extrapola al conjunto del colectivo inmigrante, el cual se estanca, equilibrándose la pérdida de un incremento de efectivos en el resto de grupos poblacionales. Esta circunstancia, resulta preocupante pues vemos como la crisis ha azotado con mayor virulencia a los jóvenes inmigrantes, precisamente el segmento que más beneficios genera tanto sobre la economía como sobre la pirámide de población . Así pues, es prioritario retener a la juventud inmigrante en Castilla y León pues las sinergias que generan son necesarias y vitales para el equilibrio de las estructuras socioeconómicas.
Relación Jóvenes Inmigrantes y Crecimiento Interanual de Jóvenes Inmigrantes
